31uSábado59o 5, 2007 por Horas

Hace varios días que cayó el invierno muy fuerte. Para pasar en frío me preparé una taza de té de hoja. El hervidor eléctrico calentó el agua en un minuto, saqué una taza del mueble y una cuchara pequeña. En un jarro mezcle agua hirviendo y las hojas de té, lo vertí en mi taza y dos cucharaditas de azúcar. Lo acerqué a mis labios y entre el vapor recordé a mi abuelita en su casa tibia, colocando la tetera al fuego de la cocina y sirviendo el té.
María, mi abuela, era una señora bajita, su espalda algo encorvada, su cabeza rubia y cabello escaso, sus manitos arrugadas y sus piernas tan delgadas como sus huesos. Ella siempre hacia ese té y a mi me encantaba, sobre todo cuando hacía pan amasado. La cocina se perfumaba con el té humeando dentro de una taza, el pan recién salido del horno y la mantequilla derritiendose entre la miga.
María Elena hoy hubiese cumplido 75 años si esa enfermedad no la hubiese consumido hace 6.
María tiene 13 nietos, y conoció a 11 de ellos.
María tuvo 5 hijos, pero uno falleció luego de nacer.
María fue huerfana desde los 7 años y vivió toda su infancia y adolescencia en un convento.
María era mi abuelita y nunca la abracé y me arrepiento tanto.
A María aun la quiero y yo sé que ella a mí aunque nunca me lo dijo.
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1uJueves28o 5, 2007 por Horas

Saltaba karina de charco en charco, de charco en charco sus botas de goma.
Carita de ángel, cabellos oscuros, karina saltaba y Mariana la miraba.
- ¿Pod qué lleve mamá?
- Por que La Tierra gira y el agua del mar se cae.
- Aaaahh, pod eso cayó un pescado.
Saltaba de charco en charco un pez morado de asficcia, de charco en charco saltaba moribundo.
Karina y Mariana dentro del hogar, Karina se baña y juega con la espuma, Mariana la mira y se ríen juntas.
-Mamá, pod qué se adugan los dedos con el agua.
-Porque te estás convirtiendo en pez.
Mariana va en busca de la toalla de la hija. Vuelve y Karina no está.
Saltaba Karina de charco en charco, de charco en charco su cola escamosa.
Carita morada, ojos abiertos, Karina saltaba moribunda.
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30uDomingo04o 5, 2007 por Horas
Quería contar cada estrella centelleante del cielo y las conté tantísimas veces que su luz se desgastó y se volvieron más opacas.
Quería bautizar cada grano de arena y los bauticé, tantos nombres pequeños y similares para cada uno que se volvieron una roca inmensa.
Quería soplar cada Diente de león existente y los soplé, tantas pelusitas diminutas que iban y venían en forma de remolinos que formaron nubes que no llovían.
Quise hacer tantas cosas… y las hice… todo lo hice sola y me creí capaz de todo…
Quería volar como una gaviota sobre las playas y océanos, intenté, lo reintenté, me caí tantas veces, mis rodillas sangraron, mis manos se quebaron, tragué arena, escupía amargura, cerré estos ojos hinchados y mis pies se separaron del suelo, sentí tu aroma por primera vez, amor, sentí tu calor alrededor de mi cuerpo, sentí tus labios y supe como se sentía el cielo.
Hoy no quise escribir distinto… mañana sí.
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24uDomingo21o 5, 2007 por Horas

Un paisaje silencioso,
tristes árboles a lo lejos, la brisa se despierta fría
rozando con su vientre los pastizales secos.
Bajo un cielo en llamas casi extintas y sin nube que lo cubra, estamos tú y yo.
Mi mano entumecida busca el calor de las tuyas,
mi mejilla en tu hombro
y comienzo a respirar el aroma de tu cuerpo,
pues no necesitas perfume alguno.
Quitas el flequillo sobre mi frente
y la besas con tus labios rosados, tan blandos y suaves.
Te digo que me encanta que hagas eso,
aunque me haces sentir pequeña.
Tú me sonríes y me miras como soñando.
Quizás estamos en tu sueño.
Ya cayó la noche sobre las tierras tan desiertas
y me llevas a nuestro lecho.
La noche más oscura que nunca había vivido,
pero tu ya estás acostumbrado.
Te acuestas junto a mí
y miramos sin ver nada
pues no existe luz que de vida a los colores.
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4uMartes04o 5, 2007 por Horas






En Chile y en general, en Latinoamérica faltan este tipo de imágenes para concientizar a la gente. Propagandas más directas, llamativas, con un contenido visual más fuerte y que envuelva al observador ¿Qué opinas tú?
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24uMiércoles19o 5, 2007 por Horas
Despierto depronto, pero sin abrir los ojos, siento una brisa cálida de primavera y el sonido de las hojas verdes y nuevas y el pasto fresco bajo mi espalda. No quiero abrir los ojos aún, pues sé que estas mirandome entre tus brazos tibios y tu pecho tierno.
Tus labios están muy cerca de mis senos y a veces los presionas donde termina mi escote, para ti yo aún sigo durmiendo… me excita sentir tu boca tan cerca de ellos, sentirme observada por tus ojos verdeennegrecidos, bajo tus pestañas claras, sentir tus brazos hatando mi cintura y acariciando mis caderas. Siento tu cuerpo completo contra el mio, siento esa zona caliente y rígida tuya cerca de mis piernas, siento tu aliento suave, el perfume innato de tu cuello, tu respiración tibia entre mis senos… te estoy observando aun con los ojos cerrados.
Te acercas hacia mis labios y los humedeces con los tuyos, con tu lengua. Al ver que no despierto, metes tu mano bajo mi blusa, acariando mi vientre y dibujas círculos con tu dedo al rededor de mi hombligo, delineas mi cintura, cada costilla y vas ascendiendo lentamente hasta llegar aquella cúspide de carne oscura, lo tomas entre dos dedos y lo presionas con suavidad. Mi cuerpo se agita en silencio, suspira, exclama, te desea…
Subes la blusa, ahora con tus labios los aprietas, los besas y con tu lengua los saboreas cual caramelo. Abro al fin los ojos, pongo mis manos sobre tu cabeza siguiendo los movimientos que haces en mis senos, me miras y me quitas finalmente la blusa, yo te quito tu camisa y me aprietas contra tu pecho vivo, con tus dedos presionas ciertos puntos de mi espalda, puntos que conoces perfectamente y que sacan de mi boca un gemido, me besas en el cuello y yo, el lóbulo de tu oreja, tu cuello, tu pecho, tu abdomen, tu ombligo… Me siento sobre tu pelvis, te quito el cinturón y abro ansiosa el cierre de tu pantalón. Tus manos cálidas y ágiles bajo mi falda, acaricias mis muslos, separas mis glúteos, tus manos me guían hacia esa zona que pareciera estar viva en ti y se introduce entre mis piernas lentamente rozando y presionando cada tejido húmedo que encuentra a su paso, me mueves desde mis caderas con tus manos provocando un ritmo lento, cadencioso, pero a la vez desesperado y hambriento… ese ritmo perfecto que creamos sólo los dos con nuestra piel.
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23uDomingo56o 5, 2007 por Horas
Como aquel asesino en serie
Como aquel ladrón de la esquina
Como “Pedrito y El Lobo”
Como el infiel que se escapa por la ventana
Así es la culpa que me haces beber
en un vaso de hierro oxidado.
Hay errores que se cometen,
pero los hay también mucho peores.
Hay dolores que se soportan,
pero existen otros que te matan con cada punzada.
Hay perdones que se entregan,
pero las nuevas oportunidades son las que sanan,
porque son ellas las que muestran si el culpable se merece aquel perdón.
Y aún dentro de ese nuevo camino que quiero construir
para demostrar si realmente merezco esa oportunidad
me das a beber tragos de culpa para que no se me olvide jamás.
No sé si será escarmiento, rencor, miedo o sólo es tu forma de amar,
yo quiero demostarte que la gente cambia
y no seguir bebiendo de aquel vaso de hierro.
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10uLunes20o 5, 2007 por Horas
Más allá de lo lejano y de lo cerca
Más allá de lo tibio o congelado
Más allá de tierras libres o esclavas
Más allá… más allá estás tú.
Un cuaderno bajo el brazo guarda notas de otras vidas
La pluma preferida contiene las últimas gotas de tinta
Una mente llena de estrellas fugaces, empapada por la lluvia que cae.
Pero más allá de todo eso estás tú.
Suenan la campanas, rugen los motores, gritan las bocinas
Pasas entre el sonido, nada te despierta,
los murmullos de tus sueños inundan tus rincones,
ellos te han dibujado una sonrisa.
Caminas sonriendo y el mundo te mira.
Cae la pluma y no lo adviertes
Se destiñe el cuaderno que guarda otras vidas
Y no lo adviertes
Yo te lo diría al oído, pero no puedo
pues te estoy mirando y creando tus sueños.
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4uSábado00o 5, 2007 por Horas

El paisaje de la ciudad se muestra oscuro abordo del bus, las luces naranjas se encienden lentamente. El frío se cuela entre los espacios dejados entre cada vidrio de las ventanas. Pasan las calles, la gente congelada, letreros luminosos, bosinas, humo de chimenea y buses.
En una de las tantas paradas del bus sube este muchacho moreno, de ojos cansados, párpados pesados, la barba creciente, oscuro cabello. Habla con el chofer, mientras este conduce por las calles ondulantes, se sienta en el primer asiento detrás de él y mira por la ventana.
Llegamos a la parada del mall, el bus se repletó, el muchacho observaba a todo el que sube, los mira apenas con sus párpados que parecen dos bolsas de plomo. El bus retomó su marcha. El muchacho se levanta de su asiento, y da media vuelta en ese mismo lugar para mirarnos a todos nosotros. Pide disculpas por interrumpir nuestro viaje y un momento para escucharlo a él. Su voz rasgada resuena por mis oídos, su voz marchita, pero potente recita una poesía… Cuenta sobre la vida de pobres familias que viven en la miseria e hijos que abundan en inteligencia y no pueden seguir sus estudios por falta de recursos. Habla de la inconsiencia del Estado, de la educación lucrativa… Habla del hijo del minero, habla de todo con tanta pasión, habla con sus manos, con sus brazos, con su ojos negrísimos, con su garganta dolorida que produce una voz gastada.
Al principio pocos le tomaron atención, pero cuando su alma retumbó en las paredes metálicas del bus desde su lengua, todos lo miramos, todos lo oímos, todos lo admiramos.
El muchacho terminó su poema, dijo ser el compositor, dijo ser estudiante de Pedagogía en Lenguaje de la Univesidad Cátólica, dijo haber congelado su carrera por falta de dinero, dijo que nunca había subido a un bus a trabajar, dijo que le faltaban $40.000 para saldar la deuda, dijo que traía consigo indentificación de la universidad para que no lo creyeran un mentiroso y antes de bajarse del bus con varias monedas dijo gracias con su garganta rota.
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30uLunes37o 5, 2007 por Horas

Se acabó la juerga y la cama hasta el medio día
Se acabaron las escapadas a tu casa por las tardes
Se terminaron las películas que pasan por la TV
Sí, comienza el frío de la mañana a las 6.30 am
El bus que no para y el chofer insolente
Se acabaron las vacaciones en tus labios
Tengo una mano congelada y la otra tibia
Necesito mi café espumoso con vainilla
El cielo está nublado y no se escuchan los pájaros
una que otra gaviota, el mar está muy cerca
Me rodea el océano, el río y la laguna… Qué frío!!
Aquellas tardes en el cine, la comida chatarra, las siestas en tu cama
Sí lo sé… se acabaron
Que corra, que corra el tiempo… así es mejor
Que pasen los años y me entreguen ese título por fin
Nunca más el bus que no para y el chofer insolente
otro techo, otra cama, otra vida… sí eso quiero
Brrrr!! que frío hace aquí…
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12uJueves21o 5, 2007 por Horas

Brilla tu piel, tu cuerpo sudado
bajo las luces de aquel verano casi eterno
Brilla el dorso de tu mano oscura, tu piel canela
que cubre tu abdomen duro
tu espalda suave
Es que aquí hay tanto frío
Se escarchan mis dedos, mi cintura, mis labios, mis sueños…
Dame tu calor moreno, ese que sudas
ese que odias
Dame esos sueños que no me pertenecen
Dame esos sueños que son de otra
Dame esos sueños que yo ya no tengo
Y es absurdo que me excite con ese café amargo
… una mujer solitaria es de carne débil y de mente rápida…
y así, contigo, sé que olvidaré este invierno que nunca fue
derriteme lentamente con tus manos Entintadas
derriteme suave con tu cuerpo oscuro…
así… ahí… descúbreme, acompáñame, quédate y no te muevas
Tu me harías olvidar, estoy segura…
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8uDomingo29o 5, 2007 por Horas

Mis mejillas amanecen frías, a mi lado ya no estas
se apaga el despertador
mi cuerpo se desnuda a través del aire invernal
la ducha, el agua tibia, el vapor, las fragancias
mi piel y sus muchas pieles de colores sintéticos
desayuno, leche blanca escurre dulce entre mis labios
afuera el viento polar penetra poro a poro
el sol congelado
millones de diamantes sobre la hierba, los coches y las flores
todos estan cristalizados por un invierno que nos quiere asesinar
el vapor desde mis pulmones
las manos en los bolsillos
los labios partidos
y el bus que nunca pasa
Ya no estas y de nada valen las lágrimas
despierto y jamás volveré a hacerlo cuando tus ojos me miraban silenciosos
Así, sin besos ni el café que sabe exquisito en la cama, en la cocina o en la ducha
No quiero vivir de los restos
vivir de las sobras de las sobras de tus segundos perdidos
De nada valen las lágrimas que derramé sobre la hierba, los coches y las flores
pues tu las congelaste con tu silencio frío.
Escrito en Cuerpo, Hielo, Invierno, Lágrimas, Sensaciones, Soledad | 7 Comentarios »
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