Una voz para escuchar

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 El paisaje de la ciudad se muestra oscuro abordo del bus, las luces naranjas se encienden lentamente. El frío se cuela entre los espacios dejados entre cada vidrio de las ventanas. Pasan las calles, la gente congelada, letreros luminosos, bosinas, humo de chimenea y buses.
En una de las tantas paradas del bus sube este muchacho moreno, de ojos cansados, párpados pesados, la barba creciente, oscuro cabello. Habla con el chofer, mientras este conduce por las calles ondulantes, se sienta en el primer asiento detrás de él y mira por la ventana.
Llegamos a la parada del mall, el bus se repletó, el muchacho observaba a todo el que sube, los mira apenas con sus párpados que parecen dos bolsas de plomo. El bus retomó su marcha. El muchacho se levanta de su asiento, y da media vuelta en ese mismo lugar para mirarnos a todos nosotros. Pide disculpas por interrumpir nuestro viaje y un momento para escucharlo a él. Su voz rasgada resuena por mis oídos, su voz marchita, pero potente recita una poesía… Cuenta sobre la vida de pobres familias que viven en la miseria e hijos que abundan en inteligencia y no pueden seguir sus estudios por falta de recursos. Habla de la inconsiencia del Estado, de la educación lucrativa… Habla del hijo del minero, habla de todo con tanta pasión, habla con sus manos, con sus brazos, con su ojos negrísimos, con su garganta dolorida que produce una voz gastada.
Al principio pocos le tomaron atención, pero cuando su alma retumbó en las paredes metálicas del bus desde su lengua, todos lo miramos, todos lo oímos, todos lo admiramos.
El muchacho terminó su poema, dijo ser el compositor, dijo ser estudiante de Pedagogía en Lenguaje de la Univesidad Cátólica, dijo haber congelado su carrera por falta de dinero, dijo que nunca había subido a un bus a trabajar, dijo que le faltaban $40.000 para saldar la deuda, dijo que traía consigo indentificación de la universidad para que no lo creyeran un mentiroso y antes de bajarse del bus con varias monedas dijo gracias con su garganta rota.

5 comentarios para “Una voz para escuchar”

  1. Una historia que estremece. Da la impresión de que la has vivido en primera persona y que de su transcripción se pueden sacar muchas conclusiones sobre la reacción de las personas ante hechos inesperados, aunque estos estén llenos de versos.
    Echaba de menos un escrito tuyo. Por fin llegó. Gracias.
    Vino y besos.

  2. una realidad que vemos cada vez mas seguido
    la falta de recursos y su angustia lo hacen buscar y buscar en versos que fueron escuchados
    ojala este mundo fuera para todos iguales y las diferencias economicas se acabaran, pero es una gran utopia
    hoy estudia el que puede, hoy tiene casa solo el que lucha y se endeuda
    mientras otros que tienen no se dan cuenta de la verdadera realidad que el pais vive, pobreza, hambre, cesantia y falta de medios
    me encanto que tocaras un tema que vivimos tan real todos los dias y que lamentablemente los sistemas de gobierno prometen y no cumplen
    te dejo muchos cariños y que estes muy bien
    gracias por tu compañia y besitos

    besos y sueños

  3. Más allá de nosotros siempre esta el alma.

    Bikos!!

  4. Que vaina tan bella Jessita!…no te imàginas lo mucho que me gustò. Tkm!!!

  5. Hola. Queria preguntar de quien es la fotomontaje de las manos-cara-orejas. Gracias.
    Los invito a visitar mi blog de fotos. http://www.masfotografias.blogspot.com

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