
Quería contar cada estrella centelleante del cielo y las conté tantísimas veces que su luz se desgastó y se volvieron más opacas.
Quería bautizar cada grano de arena y los bauticé, tantos nombres pequeños y similares para cada uno que se volvieron una roca inmensa.
Quería soplar cada Diente de león existente y los soplé, tantas pelusitas diminutas que iban y venían en forma de remolinos que formaron nubes que no llovían.
Quise hacer tantas cosas… y las hice… todo lo hice sola y me creí capaz de todo…
Quería volar como una gaviota sobre las playas y océanos, intenté, lo reintenté, me caí tantas veces, mis rodillas sangraron, mis manos se quebaron, tragué arena, escupía amargura, cerré estos ojos hinchados y mis pies se separaron del suelo, sentí tu aroma por primera vez, amor, sentí tu calor alrededor de mi cuerpo, sentí tus labios y supe como se sentía el cielo.
Hoy no quise escribir distinto… mañana sí.