Archivos para agosto, 2007

Una voz para escuchar

Posted in Día a día, Realidad with tags , , , on 4000000Sábado002007 5, 2007 by Horas

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 El paisaje de la ciudad se muestra oscuro abordo del bus, las luces naranjas se encienden lentamente. El frío se cuela entre los espacios dejados entre cada vidrio de las ventanas. Pasan las calles, la gente congelada, letreros luminosos, bosinas, humo de chimenea y buses.
En una de las tantas paradas del bus sube este muchacho moreno, de ojos cansados, párpados pesados, la barba creciente, oscuro cabello. Habla con el chofer, mientras este conduce por las calles ondulantes, se sienta en el primer asiento detrás de él y mira por la ventana.
Llegamos a la parada del mall, el bus se repletó, el muchacho observaba a todo el que sube, los mira apenas con sus párpados que parecen dos bolsas de plomo. El bus retomó su marcha. El muchacho se levanta de su asiento, y da media vuelta en ese mismo lugar para mirarnos a todos nosotros. Pide disculpas por interrumpir nuestro viaje y un momento para escucharlo a él. Su voz rasgada resuena por mis oídos, su voz marchita, pero potente recita una poesía… Cuenta sobre la vida de pobres familias que viven en la miseria e hijos que abundan en inteligencia y no pueden seguir sus estudios por falta de recursos. Habla de la inconsiencia del Estado, de la educación lucrativa… Habla del hijo del minero, habla de todo con tanta pasión, habla con sus manos, con sus brazos, con su ojos negrísimos, con su garganta dolorida que produce una voz gastada.
Al principio pocos le tomaron atención, pero cuando su alma retumbó en las paredes metálicas del bus desde su lengua, todos lo miramos, todos lo oímos, todos lo admiramos.
El muchacho terminó su poema, dijo ser el compositor, dijo ser estudiante de Pedagogía en Lenguaje de la Univesidad Cátólica, dijo haber congelado su carrera por falta de dinero, dijo que nunca había subido a un bus a trabajar, dijo que le faltaban $40.000 para saldar la deuda, dijo que traía consigo indentificación de la universidad para que no lo creyeran un mentiroso y antes de bajarse del bus con varias monedas dijo gracias con su garganta rota.